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El colombiano que lidera el Brasileirao y vuelve a pelear por la ‘9’ de la Selección

Hace 3 horas

Un delantero colombiano se ha convertido en el máximo goleador del Brasileirao y vuelve a poner su nombre en la órbita de la selección. Su caso reabre el debate sobre el valor que a veces solo se reconoce afuera.

Un atacante colombiano que pasó por América de Cali, Atlético Nacional y Deportivo Cali hoy vive el momento más productivo de su carrera en Brasil, al punto de convertirse en el máximo goleador del Brasileirao y entrar de nuevo en la conversación sobre quién debe portar la camiseta número 9 de la selección Colombia. El dato no es menor: en un campeonato tan exigente y visible como el brasileño, liderar la tabla de artilleros suele ser una carta de presentación difícil de ignorar para cualquier cuerpo técnico nacional.

Según informó www.colombia.com/deportes, el delantero en cuestión acumula una trayectoria marcada por la constancia, aunque en Colombia no terminó de consolidarse como la gran referencia ofensiva que muchos esperaban cuando pasó por tres de los clubes más pesados del país. Ni en Nacional ni en América ni en Cali logró dejar una huella proporcional a sus condiciones, pero el salto al fútbol brasileño cambió por completo su panorama. Allí encontró continuidad, ritmo y un entorno competitivo que le permitió convertir rendimiento en goles, justo lo que la selección ha buscado en los últimos años sin demasiado éxito.

Este caso importa por dos razones. La primera es futbolística: Colombia sigue arrastrando un problema estructural en la posición de centrodelantero, una zona en la que ha probado variantes sin dar con una solución estable de cara a torneos grandes y eliminatorias. La segunda es simbólica: el fútbol colombiano todavía tiende a subestimar a varios jugadores hasta que rinden fuera del país, como si la validación internacional tuviera más peso que el trabajo sostenido en la liga local. Que el máximo goleador del Brasileirao sea colombiano obliga a mirar con más atención el mapa de delanteros disponibles y a preguntarse si la selección debe seguir apostando por nombres consagrados o abrir la puerta a quien hoy está resolviendo partidos en una de las ligas más duras del continente.

En ese contexto, su caso no solo es una buena noticia individual, sino también una señal para el proceso de la selección Colombia. Si mantiene la regularidad, el debate sobre la ‘9’ dejará de ser una discusión de archivo para convertirse en una exigencia concreta: no basta con tener pasado en los grandes del país, hay que llegar en forma, con goles y con presente. Y en fútbol, como en política, el presente pesa más que la reputación.

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