Golpe a disidencias de Iván Mordisco en Nariño deja un muerto e incautaciones por $675 millones
Imagen: El Tiempo - Política
El gobierno reportó un operativo contra las disidencias de alias Iván Mordisco en aguas del Pacífico de Nariño que dejó un hombre muerto y la incautación de bienes por 675 millones de pesos. Las autoridades anunciaron que mantendrán la presión en la zona.
El golpe contra las disidencias de alias Iván Mordisco en el Pacífico de Nariño deja una señal clara: el Estado quiere sostener la ofensiva en una de las rutas más sensibles para el narcotráfico en Colombia. Según informó El Tiempo - Política, en el marco de un intercambio de disparos con una embarcación en la zona murió una persona y fueron incautados bienes y elementos valorados en 675 millones de pesos, un resultado que las autoridades presentan como parte de una estrategia para cortar la movilidad y la capacidad financiera de ese grupo armado.
De acuerdo con la información divulgada, el operativo se desarrolló en aguas del Pacífico colombiano, un corredor históricamente usado para el transporte de cocaína, combustible, armamento y otras mercancías ilegales hacia Centroamérica y, eventualmente, mercados internacionales. Aunque no se entregaron mayores detalles sobre la identidad del fallecido ni sobre el tipo exacto de incautación, la cifra reportada permite dimensionar la magnitud del golpe financiero. En este tipo de acciones, la afectación no se mide solo por el decomiso inmediato: también busca presionar la logística de una estructura que depende de embarcaciones rápidas, redes locales de apoyo y rutas cada vez más fragmentadas para eludir a la Fuerza Pública.
Lo ocurrido en Nariño confirma algo que ya se sabía: el sur del Pacífico sigue siendo uno de los frentes más delicados de seguridad en Colombia. Allí convergen disputas armadas, economías ilegales y comunidades atrapadas entre la presencia de grupos criminales y una respuesta estatal que suele llegar en forma de operativos, pero no siempre con soluciones sostenidas para el control territorial. Por eso el anuncio de que se mantendrán los operativos en la región no es menor. En la práctica, significa que la presión militar y policial continuará sobre una zona donde cada interdicción puede provocar retaliaciones, desplazamientos o nuevos choques armados. Y aunque los golpes a las finanzas de estas organizaciones son relevantes, la experiencia en la región muestra que no bastan por sí solos para desmantelar su poder.
La pregunta de fondo es si esta ofensiva logrará erosionar de verdad la capacidad de las disidencias de Iván Mordisco o si terminará siendo un episodio más dentro de una guerra irregular que se recicla en el Pacífico colombiano. Para las comunidades de Nariño, el impacto inmediato no es abstracto: se traduce en más controles, riesgo de fuego cruzado y una tensión permanente sobre sus medios de vida, especialmente en territorios donde la ausencia del Estado legal sigue dejando espacio a quien impone presencia por la fuerza.


