Política

Lina María Garrido llega a la Agencia Nacional de Tierras en el gobierno de De La Espriella

Hace 18 horas

Lina María Garrido, exrepresentante a la Cámara y fallida candidata al Senado, aterriza en el gobierno de Abelardo De La Espriella como nueva directora de la Agencia Nacional de Tierras. Su nombramiento reacomoda piezas en un sector clave para el poder político y la disputa por la tierra en Colombia.

Lina María Garrido fue nombrada como nueva directora de la Agencia Nacional de Tierras, un cargo sensible en un país donde la distribución y formalización de la tierra siguen siendo una de las discusiones más explosivas de la política pública. La exrepresentante a la Cámara, que en marzo no logró llegar al Senado, entra ahora al gobierno de Abelardo De La Espriella en un movimiento que mezcla reacomodo político, cálculo territorial y mensaje hacia sectores que siguen de cerca la reforma agraria.

El salto de Garrido al frente de la entidad no es menor. La Agencia Nacional de Tierras administra una de las agendas más delicadas del Estado colombiano: la adjudicación, recuperación, formalización y protección de predios rurales, en un contexto de conflictos históricos por concentración de la propiedad, presiones sobre territorios campesinos y disputas que siguen alimentando la desigualdad en el campo. Que una figura con trayectoria legislativa asuma esa responsabilidad sugiere que el gobierno apuesta por una funcionaria con lectura política del Congreso, de las regiones y de los equilibrios que rodean este tipo de decisiones.

Su llegada también tiene una lectura electoral y de coalición. Garrido venía de una contienda legislativa en la que no alcanzó la curul al Senado, y ahora recala en una entidad que, por su alcance, ofrece visibilidad, capacidad de gestión y presencia en territorio. En Colombia, pocas oficinas tienen tanto peso simbólico y práctico como la Agencia de Tierras: lo que allí se decide impacta desde campesinos que esperan títulos hasta comunidades que reclaman seguridad jurídica sobre sus predios. Por eso, el nombramiento no solo habla de un relevo administrativo, sino de la forma en que De La Espriella quiere ordenar su relación con el campo y con los liderazgos regionales.

En un país donde la tierra sigue siendo sinónimo de poder, exclusión y conflicto, cada nombramiento en este sector se lee más allá de la ficha técnica. El reto de Garrido será demostrar que puede pasar de la política electoral a una gestión técnica y territorial en una entidad que arrastra altas expectativas y presiones cruzadas. Si logra avanzar en formalización y entrega de tierras, ganará capital político; si no, su designación quedará como una apuesta más en una cartera donde los anuncios suelen chocar con la realidad del territorio.

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