Estados Unidos

Piketty ve a Washington a la defensiva ante un mundo que deja de girar alrededor de EE.UU.

Hace 1 hora
Piketty ve a Washington a la defensiva ante un mundo que deja de girar alrededor de EE.UU.

Imagen: BBC Mundo

Thomas Piketty sostiene que el nerviosismo político y económico en Washington refleja un declive del poder estadounidense en el tablero global. Para el economista francés, el mundo avanza hacia un orden multipolar empujado por el sur global y por fuerzas democráticas.

El economista francés Thomas Piketty ve en el malestar que hoy atraviesa Washington una señal de fondo: Estados Unidos ya no controla el mundo como antes. En su lectura, el nerviosismo político y estratégico de la Casa Blanca no responde solo a la polarización interna, sino a una pérdida real de capacidad para imponer reglas, marcar el ritmo de la economía global y contener el ascenso de otros polos de poder.

Piketty, citado por BBC Mundo, plantea que el escenario internacional se está moviendo hacia un orden multipolar en el que el peso de Estados Unidos será menor y el de otras regiones será decisivo. En particular, considera que el sur global está empujando ese reacomodo con más fuerza de la que suele reconocerse en las capitales occidentales. Su tesis no es menor: implica que las decisiones sobre comercio, deuda, energía, tecnología y seguridad dejarán de depender exclusivamente de Washington y de sus aliados tradicionales, abriendo espacio para una geopolítica más fragmentada, pero también más disputada.

Ese diagnóstico encaja con una tendencia que viene madurando desde hace años. La guerra en Ucrania, la rivalidad entre Estados Unidos y China, el peso creciente de economías emergentes y el cansancio de varios países del sur global frente a un orden internacional percibido como desigual han debilitado la idea de una hegemonía estadounidense incontestable. Piketty interpreta ese cambio como una oportunidad para ampliar el margen de acción de fuerzas democráticas en distintos continentes, aunque advierte, implícitamente, que el tránsito no será limpio ni automático. En América Latina, por ejemplo, esa transición puede significar más autonomía para negociar con potencias rivales, pero también más presión para definir posiciones en un mundo menos predecible.

Lo relevante del planteamiento de Piketty no es solo su pronóstico geopolítico, sino su lectura política del momento. Si Estados Unidos pierde control, también pierde la capacidad de fijar unilateralmente los términos del debate global. Eso afecta desde los precios de los alimentos y la energía hasta el acceso al crédito y la orientación de las cadenas de suministro. Para los ciudadanos comunes, tanto en Estados Unidos como en Colombia, el cambio puede sentirse en la inflación, en la inestabilidad de los mercados y en la reconfiguración de alianzas que, aunque parezcan lejanas, terminan influyendo en el costo de vida y en el margen de maniobra de sus gobiernos.

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