Colombia

Vehículo atacado cerca de Univalle dejó ilesas a una niña y su abuela

Hace 10 horas

Un vehículo quedó gravemente averiado tras ser impactado por un artefacto explosivo cuando transitaba por la zona de Univalle, en Cali. El padre de una niña de 3 años confirmó que la menor y su abuela salieron ilesas del ataque, aunque el susto quedó marcado en la familia.

Un vehículo terminó seriamente afectado luego de ser alcanzado por un artefacto explosivo cuando circulaba por inmediaciones de la Universidad del Valle, en Cali, un hecho que volvió a poner sobre la mesa la fragilidad de la seguridad en corredores urbanos donde a diario transitan familias, estudiantes y trabajadores. Según informó El Tiempo (Colombia), en el automotor viajaban una niña de 3 años y su abuela, quienes lograron salir sin lesiones, pese a la violencia del ataque y al nivel de destrucción que dejó en la carrocería. La escena, registrada en video, muestra que la emergencia pudo terminar en tragedia mucho mayor si el impacto hubiera alcanzado a los ocupantes de manera directa.

De acuerdo con el testimonio del padre de la menor recogido por El Tiempo (Colombia), la pequeña y su suegra iban dentro del carro cuando el vehículo fue atacado por encapuchados. El hombre aseguró que su hija y la adulta mayor alcanzaron a evacuar ilesas, una versión que alivia parcialmente la angustia de la familia, pero no borra el temor que dejó el episodio. La noticia ha generado indignación porque no se trata solo de daños materiales: detrás del automóvil destrozado hay una niña que estuvo expuesta a un episodio de altísimo riesgo en una vía pública, en medio de una situación que todavía debe ser aclarada por las autoridades.

Este caso importa por una razón central: cuando la violencia se cruza con la movilidad cotidiana, el miedo deja de ser abstracto y se instala en la vida diaria de la gente. Un sector como el de Univalle no solo concentra flujo universitario, sino también tránsito vecinal y comercial; por eso, cualquier ataque con explosivos en esa zona tiene efectos que van más allá del hecho puntual. Además, el uso de encapuchados en este tipo de acciones dificulta la identificación de responsables y alimenta la percepción de impunidad, un problema que Colombia arrastra desde hace años en escenarios de protesta, alteración del orden público o confrontación entre distintos actores. Lo que ahora se espera es una investigación seria que determine quién lanzó el artefacto, con qué propósito y bajo qué circunstancias ocurrió el ataque.

Más allá del susto familiar, el episodio deja una advertencia incómoda: en ciudades como Cali, la normalidad puede romperse en segundos para cualquier ciudadano que simplemente va en su carro con un niño o con un adulto mayor. Y esa es quizá la parte más dura de esta historia: que la violencia no solo destruye vehículos, también altera la confianza mínima que una familia necesita para moverse sin miedo por su propia ciudad.

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